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LOLA GT MK6, EL OLVIDADO PADRE DEL FORD GT40

LOLA GT MK6, EL OLVIDADO PADRE DEL FORD GT40

La historia dice que el malogrado intento de comprar Ferrari hizo enfurecer a Henry Ford (hijo) y decidió vengarse de los italianos venciéndolos en Le Mans.

Años antes el gigante de Detroit había iniciado una alianza de cooperación con Caroll Shelby para suministrarle las mecánicas después de que éste recibiese la negativa por parte de GM para su proyecto.

Para la creación del Cobra, Shelby había tenido la genial idea de importar algunas unidades del AC Acever también – inglés para luego modificarlos profundamente en su taller, ese antecedente exitoso hizo que Ford negociara con constructores ingleses que ya tenían experiencia en coches de Gran Turismo para realizar su ambicioso proyecto, llegando a un acuerdo con Lola para utilizar el Mk6 GT de base para desarrollar el auto para las 24hs de Le Mans. – Ver también

AC Ace

El Lola GT Mk6 era el coche ideal para encarar el proyecto, se trataba de un Gran Turismo impulsado por un motor Ford V8 de 289 pulgadas cúbicas (4.736cc) de 400CV ubicado en posición central posterior con una transmisión Colotti de 4 relaciones, que a su vez sirvieron de soporte para la suspensión trasera, tal y como se usaba en los monoplazas de la época.

El propio Eric Broadley, propietario de la empresa, había diseñado un ligero chasis monocasco de aluminio, pero por cuestiones de tiempo la primera unidad se construyó con uno de acero. Por su parte, la estilizada carrocería de fibra de vidrio fue obra de John Frayling. El peso total del conjunto era de sólo 950 kgs.

El auto fue homologado en 1963 como prototipo y solo se construyeron 3 unidades, la primera de ellas con el chasis de acero se utilizó en Silverstone y en los 1.000km de Nurburgring, mientras que para las 24hs de Le Mans ya se pudo disponer del segundo chasis con monocasco de aluminio, que tuvo una buena performance hasta su abandono.

Después de la carrera Broadley firmó un contrato de un año y medio con Ford para desarrollar el GT40 y se envió el auto a los EEUU para comenzar con las pruebas y el desarrollo. Por el lado de la tercera unidad, cuando estuvo lista fue vendida a un equipo norteamericano que le colocó un motor Chevrolet de 530CV después de que el Ford se les rompiera en Brands Hatch, con el cual consiguieron la victoria en la Bahamas Speed Week de ese mismo año, la única victoria oficial del Lola GT.

Cuando el acuerdo entre Broadley y Ford terminó, el segundo Mk6 volvió a Inglaterra donde estuvo tirado en un rincón de la fábrica de Lola, sin motor ni transmisión. Como la empresa no disponía de los recursos económicos para financiar el desarrollo de su próximo proyecto, el T70, decidieron vender la unidad a Allen Grant por solo US$ 3.000, quien en ese momento colaboraba con Shelby en el desarrollo del GT40. A pesar de las intenciones del piloto de utilizar el coche en competición, se encontró nuevamente almacenado por varias décadas en EEUU hasta que finalmente en 2005 se inició el proceso de restauración.

Textos: © Fabián Matías Rossi para TargaSport

Fotos: ©Unknown

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