Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

MI ENCUENTRO CON WANKEL

MI ENCUENTRO CON WANKEL

Como estudiante de mecánica de quinto semestre de la Facultad de Maschinenbau de la RWTH Aachen (Alemania) en el año 1985 asistí como parte de mi formación académica a una conferencia magistral de un genio de la mecánica alemana el Dr. Felix Wankel, inventor del Motor Rotativo o Motor Wankel.

Un hombre flaco de estatura respetable, de frente muy amplia y de sencillo caminar. Quizá bordeaba su octava década de vida, con idioma de fácil comprensión habló del trabajo de toda su vida y de su concepción técnica, la de un motor de combustión interna que se caracteriza porque está constituido por una cámara de combustión en la que un rotor hace posible que se produzcan los cuatro tiempos de la combustión de gasolina, pero contando con un movimiento constante y sin “tiempos muertos”. Es decir, el rotor gira constantemente mientras se efectúa la admisión, compresión y combustión del combustible, seguido por el escape de los gases resultantes.

En cierto modo es un motor de cuatro tiempos que se comporta como uno dos tiempos y que consume aceite en el proceso, explicó la simplicidad del funcionamiento y de las pocas piezas en movimiento que posee. Al no usar válvulas, árboles de levas, ni demás piñones, en su lugar tiene lumbreras de admisión por donde ingresa la mezcla de combustible con aire y las de escape por donde expulsa los gases combustionados.

Su descripción técnica con idioma muy claro y preciso, pero con gran detalle lo hacía ver tan simple que a los presentes nos causaba frustración no poder desarrollar algo igual o parecido, paralelo a su exposición, en la misma conferencia presentó también la aplicación práctica de su invento en el NSU Spider Wankel.

Wankel un gran genio, digno de todo ejemplo, fue el dueño de más de 80 patentes, un autodidacta completo, sencillo y humilde, como suelen ser los grandes hombres, sus inventos los donó al estado alemán y a cambio el estado le entrego una casa de campo a las orillas de un gran lago, donde paso sus últimos días. A excepción de este que lo patento en 1929 y posteriormente en 1971 lo vendió a un conglomerado inglés por 50 millones de marcos alemanes.

Esta y otras manifestaciones de este estilo me sirvieron a la larga como alicientes y fueron verdaderos motivadores para seguir adelante hasta encontrar esa tan anhelada Certificación Universitaria de Ingeniero Diplomado en Construcción de Maquinas, en un medio tan altamente competitivo y ávido de saber.

Sin embargo, y al final de todo, trazando una última línea, siempre quedará presente en mi ser esa gran pregunta:

Valió la pena tanto esfuerzo, desvelos y sinsabores como estudiante extranjero por cumplir consigo mismo?

Tal vez fue mi encuentro con Wankel y con tantos otros el camino a seguir, el que siempre lo busqué?

Han pasado ya muchas Navidades desde entonces y muchas cicatrices ya se sanaron, pero esa voz interna, que es como una pequeña llamarada dentro de uno, te responderá siempre, que sí, que si valió la pena!

 

FELIX HEINRICH WANKEL: Ingeniero alemán conocido por haber inventado el motor Wankel. También llamado motor rotativo o rotatorio Wankel, utiliza, para producir energía, un rotor giratorio dentro de una cámara, en lugar de pistones. Es más potente y sencillo que un motor tradicional de combustión interna del mismo tamaño.

Fue hijo de un guardabosques de la Selva Negra, Alemania nace en Lahr en el año 1902, Wankel nunca recibió una educación superior. No obstante, mostró grandes aptitudes para la ingeniería y las matemáticas, así como gran interés por los sistemas de propulsión de vehículos.

Empezó a desarrollar su motor en torno a 1927, teniendo en mente un nuevo diseño para los motores de combustión interna alimentados por gasolina. Recibió su primera patente en 1929, por los planos de un motor rotativo, en 1970. Wankel estableció la fundación que lleva su nombre, a través de la cual se dedicó a promover los derechos animales.

De Felix Wankel y su motor rotatorio queda mucho por decir, su invento estremeció las bases del mundo automotor y aunque todavía el Wankel tiene sus sorpresas, el tiempo de los combustibles fósiles le jugó una mala pasada porque ha caducado y otras formas motoras se avecinan. Félix Wankel murió a los 86 años en Heidelberg, Alemania, en 1988.

Nunca obtuvo licencia de conducir porque sufría de miopía.

Textos: © Ivan Chavez para TargaSport

Fotos: ©Unknown

Mostrar ComentariosCerrar Comentarios

Dejar un comentario