ROLLS-ROYCE SILVER GHOST: 115 AÑOS DE HISTORIA FAMILIAR

Rolls-Royce Silver Ghost: 115 años de historia familiar hasta Autoclásica 2026

En Autoclásica 2026, un Rolls-Royce Silver Ghost volvió a ocupar el centro de la escena. Primero ganó su categoría, Veteranos, y después recibió el máximo reconocimiento de la muestra. Carrozado en Francia por Rothschild & Fils, el ejemplar de la familia Pereyra Iraola conserva una historia que comenzó en 1911 y que todavía continúa.

Primero ganó su categoría, Veteranos

Luego el Best of Show

Durante 115 años, este automóvil atravesó Europa, cruzó el Atlántico y pasó de generación en generación sin abandonar a la familia que lo encargó.

En su trayectoria también aparece un episodio extraordinario: el regreso a la Argentina estaba previsto a bordo del Titanic, pero una circunstancia médica familiar modificó los planes.

El protagonista es el Rolls-Royce 40/50 H.P. Silver Ghost, chasis 1479. Su historia reúne la evolución de uno de los grandes automóviles de comienzos del siglo XX y la continuidad de una familia que logró preservar su identidad a través del tiempo.

La distinción Rolls-Royce Silver Ghost Autoclásica 2026 reconoce precisamente esa combinación de historia, originalidad y conservación.

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El automóvil que hizo del silencio su nombre

Cuando Rolls-Royce presentó el 40/50 H.P. en Londres, en 1906, Henry Royce perseguía un objetivo técnico concreto: conseguir un automóvil de funcionamiento suave, silencioso y confiable. La calidad de construcción de sus componentes convirtió al modelo en una referencia entre los grandes vehículos de su época.

El nombre Silver Ghost surgió en 1907, asociado al chasis 60551, cuyo acabado plateado y funcionamiento silencioso llamaron la atención durante exigentes pruebas de resistencia. Con el tiempo, la denominación pasó a identificar al conjunto de los 40/50 H.P.

En 1910, el modelo recibió un aumento de cilindrada hasta alcanzar los 7.428 cm³. Esa es la capacidad del motor que equipa al chasis 1479, fabricado en 1911, cuando el Silver Ghost ya gozaba de reconocimiento internacional por su robustez, refinamiento y confiabilidad.

Un chasis inglés, una carrocería francesa

En 1911, Laura Pereyra Iraola encargó en Inglaterra un Rolls-Royce 40/50 H.P. para realizar un extenso viaje por Europa junto con su familia. El automóvil debía transportar pasajeros y equipaje durante miles de kilómetros.

En aquella época, Rolls-Royce entregaba sus vehículos como chasis rodantes: el conjunto mecánico completo, pero sin carrocería. El cliente elegía después un carrocero independiente para definir el estilo y las terminaciones.

Chasis rodante

Laura eligió a Rothschild & Fils, en París, una casa vinculada a la tradición de los grandes constructores de carruajes. También participó personalmente en la definición de las características del vehículo.

El resultado fue una configuración única. No existe otro Silver Ghost igual al chasis 1479, cuya identidad depende tanto de la mecánica inglesa como de la carrocería francesa realizada a medida.

Siete litros y medio para recorrer Europa

El motor de seis cilindros en línea desarrolla entre 48 y 50 HP a 1.500 rpm, con una cilindrada de 7.428 cm³ y alimentación mediante un carburador vertical simple Rolls-Royce.

La disposición de los cilindros favorece la compensación de las fuerzas internas y contribuye a la suavidad de funcionamiento. Esa arquitectura fue una de las claves del refinamiento que distinguió al modelo en una época en la que muchos automóviles utilizaban motores de cuatro cilindros.

La transmisión es manual, de tres velocidades, y la tracción se realiza sobre las ruedas traseras. El sistema de frenos, acorde con las soluciones técnicas de entonces, actúa sobre la transmisión mediante un pedal y utiliza tambores mecánicos en las ruedas traseras. El automóvil no tiene frenos delanteros.

La suspensión emplea ejes rígidos y ballestas de acero superpuestas, una solución adecuada para absorber las irregularidades de caminos que en 1911 rara vez estaban pavimentados.

Esta mecánica estaba preparada para el propósito que había motivado la compra: realizar un largo recorrido europeo con la familia y su equipaje.

Un viaje por la Europa de la Belle Époque

Una vez terminado, el chasis 1479 comenzó el viaje para el que había sido concebido. Durante más de un año recorrió Europa, con un itinerario familiar que incluyó Inglaterra, Escocia, Francia, Italia y otros destinos, hasta llegar a Rusia.

Las fotografías de época muestran que en algunos tramos estuvo acompañado por otro automóvil de apoyo. El archivo histórico también conserva documentación de Rolls-Royce sobre suministros destinados a Pereyra Iraola en Puy-de-Dôme, Francia, en julio de 1911, y otra anotación posterior que menciona Barcelona.

Era la Europa de la Belle Époque, todavía marcada por imperios y estructuras políticas que desaparecerían o cambiarían pocos años después. El Silver Ghost recorrió aquel mundo antes de que la Primera Guerra Mundial transformara profundamente el continente.

El viaje que no fue: el Titanic

El regreso a la Argentina estaba previsto a bordo del RMS Titanic. Sin embargo, una complicación médica relacionada con un embarazo y la recomendación del médico de la familia llevaron a desistir del viaje.

El transatlántico se hundió en abril de 1912. El Rolls-Royce cruzó finalmente el Atlántico y llegó a Buenos Aires en 1913.

Con el paso del tiempo, aquel cambio de planes se convirtió en uno de los episodios más extraordinarios de su historia. Una decisión médica familiar alteró el itinerario previsto y vinculó para siempre al automóvil con uno de los naufragios más conocidos del siglo XX.

Buenos Aires: una nueva etapa desde 1913

A su llegada, el Rolls-Royce pasó a residir en Esmeralda 1212, la vivienda porteña de los Pereyra Iraola, situada frente al Palacio Anchorena. La familia mantuvo esa residencia durante más de ochenta años.

En una ciudad donde los carruajes a caballo todavía dominaban buena parte del tránsito, la presencia de un automóvil de estas características debió resultar llamativa. El vehículo se utilizaba para desplazamientos por Buenos Aires, visitas al Teatro Colón y viajes a las estancias familiares Abril y San Juan.

Su llegada temprana a la Argentina también tuvo una consecuencia inesperada. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el chasis 1479 ya estaba lejos de Europa, donde numerosos automóviles de su generación fueron requisados, transformados o recarrozados.

Según la historia familiar, durante la década de 1920 ingenieros de Rolls-Royce viajaron desde Inglaterra para incorporarle una instalación eléctrica. Pese a las adaptaciones necesarias para mantenerlo en uso, el automóvil conservó su identidad original.

De una generación a otra, legado familiar

Laura Pereyra Iraola no tuvo hijos y dejó el Rolls-Royce a sus ahijados, Jorge y Fernando Pereyra Iraola. Ambos lo conservaron durante años. Posteriormente, el automóvil pasó a los hijos de Jorge, quienes continuaron preservándolo.

Desde la década de 1930 y durante casi cuarenta años, permaneció cuidadosamente guardado en Esmeralda 1212. Ese período de resguardo contribuyó a mantener su configuración y su grado de originalidad.

Hacia 1970, tras la venta de la residencia, el vehículo fue trasladado a Estancia Abril, en Hudson. Allí volvió a ponerse en marcha y comenzó una etapa de mayor actividad.

El Silver Ghost recorrió los caminos internos de la estancia y volvió a viajar entre Abril y Buenos Aires. También participó en un rally de resistencia hasta Las Flores, donde obtuvo un premio, y fue exhibido en La Rural de Buenos Aires.

En 1995, con la venta de Estancia Abril, comenzó otra etapa. El automóvil pasó a la estancia de uno de sus propietarios, donde permaneció cuidadosamente conservado durante los años siguientes.

A lo largo de todos esos cambios, nunca salió de la familia que lo había encargado en 1911.

Autoclásica 2026: el reconocimiento a una historia excepcional

Más de un siglo después de su construcción, el chasis 1479 volvió a ponerse en marcha durante el último año, iniciando un nuevo capítulo de su trayectoria. El trabajo de conservación realizado por el taller Clásicos y Especiales, en Córdoba, forma parte de esta etapa reciente.

Ejemplo de un chasis y mecánica restaurada

Su presentación en Autoclásica 2026 terminó con una doble distinción: primero obtuvo el premio de la categoría Veteranos y después recibió el máximo reconocimiento de la muestra.

Parte del equipo de C&E junto a familiares Pereyra Iraola

El resultado destacó un automóvil que reúne una mecánica representativa de comienzos del siglo XX, una carrocería francesa singular y una continuidad de propiedad excepcional. El chasis 1479 conserva su carrocería Rothschild & Fils y un notable grado de originalidad.

La historia del Rolls-Royce Silver Ghost Autoclásica 2026 tiene un valor que excede los premios: permite conocer un ejemplar que atravesó más de un siglo conservando buena parte de su configuración original y permaneciendo en manos de la familia que lo encargó.

Una historia que sigue en movimiento y sorprendiendo

La trayectoria del Rolls-Royce Silver Ghost 40/50 H.P. chasis 1479 atraviesa viajes internacionales, transformaciones políticas, cambios tecnológicos y varias generaciones de una misma familia. También reúne dos formas de permanencia: la de un modelo que consolidó el prestigio de Rolls-Royce y la de un ejemplar particular que conservó su identidad durante más de un siglo.

En Autoclásica 2026, los premios reconocieron su condición de automóvil histórico excepcional. Detrás de los trofeos permanece una historia que comenzó con la decisión de Laura Pereyra Iraola de encargar un vehículo para recorrer Europa y que continuó gracias a quienes lo conservaron durante generaciones.

El tiempo modificó los caminos, las ciudades y el mundo que lo rodeaba. El Silver Ghost sigue llevando las huellas de aquel primer viaje y permanece en manos de la familia que lo eligió en 1911.

Hoy, después de 115 años, todavía puede ponerse en marcha. Esa continuidad explica el significado del Rolls-Royce Silver Ghost Autoclásica 2026 y su lugar entre los grandes protagonistas de la muestra.

Textos: © Ing. Dario Bakus TargaSport, fuente datos provistos por la familia en los QR durante la Autoclásica 2026

Fotos: © Familia Pereyra Iraola y TargaSport

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