DE LOS MEDICAMENTOS A LAS 4 RUEDAS, EL REVOLUCIONARIO BAYER K67

DE LOS MEDICAMENTOS A LAS 4 RUEDAS, EL REVOLUCIONARIO BAYER K67

En la actualidad se cree que el 50% de los componentes de los automóviles están construidos en materiales plásticos. La tecnología de los polímeros ha evolucionado tanto en las últimas décadas que cada vez es más frecuente encontrarnos con componentes de motor construidos en materiales plásticos como los múltiples de admisión, la caja termostática o el caudalímetro, incluso en las temporadas de 1984 y 1985 del campeonato de IMSA el ingeniero Matti Holtzberg  diseñó  un motor de plástico construido íntegramente en Torlon, un polímero patentado por Amoco Chemical Co capaz de soportar ácidos, lubricantes y temperaturas de hasta 275ºC equipando un Lola T616 Polimotor. En 1981 el revolucionario Lotus 88 introdujo el monocasco de carbono en la Formula 1, mientras que en las 24hs de Le Mans del año siguiente Lancia LC1 con su chasis de materiales compuestos hizo lo propio en el campeonato de Sport Prototipos. Hoy en día ya nos acostumbramos a ver elementos de plástico en los componentes de la suspensión de los automóviles de calle como ser las bieletas de barra estabilizadora o el soporte central de motor, incluso algunos recordaran que hace unos años atrás Audi realizó pruebas de laboratorio con resortes de suspensión con una fibra de vidrio capaz de resistir a la torsión.

También hemos conocido componentes plásticos en paneles de carrocería como ser guardabarros delanteros, el portón trasero (muchos recordaran el caso del Fiat Tipo) o los techos de fibra de carbono que son utilizados en modelos deportivos, sin olvidarnos de otras piezas relacionadas con la estructura como los paneles de trompa o los pisos del baúl en plástico vistos en los Mercedes, BMW y Renault. En este contexto es meritorio recordar al Bayer K67 un vehículo pionero que hace más de 50 años presentó un revolucionario chasis construido en materiales plásticos que permitía simplificar la fabricación y abaratar costos pero que finalmente no pudo concretar su producción en serie.

Bayer BMW K67

El primer registro histórico de un automóvil con carrocería de fibra de vidrio data de 1949 con la presentación del Glasspar G2 ver también -, un modelo que le marcó el camino a seguir a los posteriores Corvette, Kaiser Darrin y IAME Justicialista (como así también al Porsche Teram hecho sobre la misma base), modelos que se encargaron de llevar la fibra de vidrio a la producción en serie a partir de 1953. Sin embargo, debemos mencionar que en todos los casos seguían utilizando un chasis metálico y luego se les colocaba la carrocería plástica encima. En 1958, Chapman se animó a dar un paso más allá y lanzó el Lotus Elite con la primera carrocería autoportante de fibra de vidrio de la historia. En este caso se utilizaba un bastidor auxiliar metálico para soportar el motor y caja, siendo uno de los grandes defectos del coche puesto que además de transmitir todas las vibraciones al interior también dañaba el piso en sus fijaciones. El otro gran inconveniente que tenía el Elite era su alto costo de producción, motivo por el cual la marca retornó a los chasis metálicos en los modelos posteriores.

A principios de la década de 1960 en BMW tenían en mente construir un deportivo accesible de bajo peso por tal motivo entablaron una sociedad con la empresa farmacéutica Bayer AG a través de su filial de materiales plásticos (rebautizada Convestro AG en 2015). El proyecto fue dirigido por Hans Gugelot un diseñador industrial que ya había ganado renombre trabajando para Braun y Kodak, aunque no llegaría a ver concretada su obra puesto que murió dos años antes de la presentación del coche. El trabajo de Guglelot comenzó en 1963 y optó por un estilo de coupé deportivo con una trompa lanzada con faros dobles (provenientes de BMW) cuyos rasgos generales recuerdan al frontal del Fiat Dino. En la parte trasera también se adoptaron faros de BMW pero se optó por una cola tipo Kamm para ofrecer mejor eficiencia aerodinámica disminuyendo las turbulencias detrás del vehículo. Un detalle curioso son las luces de giro integradas en los retrovisores, que eran de origen Talbot.

La parte “baja” del K67

El modelo fue denominado K67 haciendo mención al año de presentación en la feria de Hannover  y  fue construido íntegramente en materiales plásticos ignífugos para protegerlo del calor y las llamas, pero a diferencia del Lotus Elite en este caso contaba con un chasis separado de la carrocería que también era de plástico. Para tal fin se realizó un bastidor macizo del tipo sándwich, término que utilizó la empresa para explicar que el material del chasis combinaba capas de resina epoxi con vibra de vidrio rellenas con espuma de poliuretano como material aislante. Para corroborar la resistencia de la estructura se sometió a millones de esfuerzos a la torsión y la flexión en laboratorio sin presentar deformaciones para luego realizar ensayos dinámicos en Nurburgring sin la carrocería colocada para monitorear daños y desgaste en la estructura.

Bayer K67 en ensayos dinámicos

Todos los elementos mecánicos y de suspensión eran provenientes de BMW. Se adoptó el conocido motor M10 utilizado en los 2000Ti y la coupé 2000CS con 4 cilindros, 1990cc con doble carburador Solex 40 y 120CV, acoplado a una transmisión ZF de 4 velocidades y tracción trasera. Con un peso total del conjunto de solo 850kgs se podían alcanzar los 190km/h de velocidad punta.

Motor BMW M10 del 2000ti

Según informaba Bayer la fabricación del K67 era un 10% más barata que un automóvil con carrocería de acero y el proyecto se realizó con la idea de construir una serie de 5.000 autos. Finalmente, el aumento de los costos y la posterior crisis del petróleo descartaron su viabilidad. Solo se construyeron 5 prototipos del K67 aunque tres de ellos fueron destinados a pruebas de choque y fueron destruidos quedando solo dos unidades sobrevivientes, uno de los cuales se encuentra en el Deutches Museum en Munich mientras que el restante es conservado por Convestro en Leverkusen en estado completamente funcional y es utilizado para asistir a eventos.

Interior del Bayer K67

Si bien el Bayer K67 no consiguió convencer a las demás automotrices a adoptar la plataforma de plástico tipo sándwich, marcó el camino a seguir en los interiores íntegramente construidos en materiales plásticos, proponiendo una nueva técnica para el relleno de las butacas que sentó las bases del negocio de Bayer como proveedor de varias automotrices para la construcción de sus asientos.

Textos: © Fabián Matías Rossi para TargaSport

Fotos: ©Unknown

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