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SUBARU SVX, EL EXTRAORDINARIO E INCOMPRENDIDO GRAN TURISMO JAPONÉS

SUBARU SVX, EL EXTRAORDINARIO E INCOMPRENDIDO GRAN TURISMO JAPONÉS.

Hace 30 años atrás Subaru no era una marca de culto para los petrolheads como es actualmente, por el contrario, en aquella época el pequeño fabricante se especializaba en modelos económicos y sin demasiadas pretensiones. La leyenda de la marca se empezó a escribir cuando los Impreza 555 reemplazaron a los pesados Legacy RS a mediados de la temporada 1993 en el mundial de rally, modelo que posteriormente conquistó los tres campeonatos mundiales de constructores alcanzados por la marca, pero es necesario aclarar que desde varios años antes en las oficinas ya estaban trabajando en proyectos para tratar de elevar la imagen de la empresa. Uno de ellos fue el olvidado paso por la F1 en la temporada 1990 con el desastroso equipo Subaru-Coloni con el cual no llegaron a clasificar en ningún Gran Premio y otro más interesante fue al año siguiente con el lanzamiento de una coupé de gran turismo y calidad premium llamada SVX.

Subaru SVX

La historia de este pequeño fabricante se remonta a 1915 con la fundación de Fuji Heavy Industries que durante la segunda guerra mundial se convertiría en un importante fabricante de aviones para el ejército japonés. El primer vehículo producido por la empresa fue el scooter Rabbit lanzado en 1946 coincidiendo con la propia Vespa, años después lanzan su primer automóvil, el Subaru 1500 del que solo se produjeron unas 20 unidades al que le siguió el Subaru 360 en 1958, un pequeño Kei Carver también – con motor de 356cc que curiosamente también fue el primer automóvil de la marca en desembarcar en los EEUU. En 1972 empezarían a ofrecer sus famosos sistemas de tracción integral, 7 años antes que el Audi Quattro – ver también.

«La tenida y la insonorización eran excelentes incluso a máxima velocidad y el motor bóxer 6 cilindros tenía la misma potencia especifica que un Porsche 911 de la época»

El primer modelo con pretensiones deportivas de la marca llegaría en 1985, el Subaru XT. Un automóvil que era comercializado como Alcyone en Japón, nombre con el cual era conocida en su país de origen a la estrella mayor de la constelación Pleyades, utilizada en el emblema de la marca. El Alcyone XT contaba con diseño de cuña con faros escamoteables de gran penetración aerodinámica (cx=0,29) y estaba dotado de mecánicas bóxer de 1.8 y 2.7 litros dotadas de tracción integral. El auto contaba con gran tecnología, equipaba una suspensión neumática que permitía variar la altura, un tablero digital inspirado en los videojuegos que a su vez se movía junto con la columna de dirección (regulable en altura y profundidad), versiones turboalimentadas y mecánica gestionada electrónicamente.

Subaru Alcyone XT

Para el desarrollo del sucesor del XT la empresa tomó las cosas más seriamente y contrató al mismísimo Giorgio Giugiaro para dirigir al equipo de diseño de la marca en Japón con la idea de crear una coupé de gran turismo que rompiera todos los moldes. El diseño exterior era impresionante con un aspecto que recordaba a una nave espacial, se utilizaron ventanas dobles con el fin de aumentar la superficie vidriada ofreciendo una óptima visibilidad, además esa solución reducía considerablemente las turbulencias al circular con los vidrios abiertos y mejoraba notablemente la aerodinámica, igualando el excelente cx=0,29 de su antecesor.

Líneas optimizadas en Cx

Es necesario aclarar que el modelo de producción tenía muy pocos cambios con respecto al concept car de 1989 dejando en claro lo acertado del diseño, para el estilo Giugiaro tomó prestados recursos estéticos de otros autos y los combinó con la maestría que lo hizo grande, podemos nombrar las ventas dobles vistas en el Mustang Vignale de 1984, los faros traseros en un solo conjunto similares al Alfa Romeo 164 o la trompa en cuña al estilo Volvo 480ES.

Algunas SVX adaptadas para Drift

 

Otros detalles innovadores fueron las llantas diseñadas para extraer el calor de los frenos y el techo construido en material plástico que a su vez luego era recubierto con capas de fibra de vidrio al igual que la tapa de baúl. El tanque de combustible fue moldeado con la forma de asiento trasero para ocupar menos espacio, ofrecer un mejor centro de gravedad y la increíble capacidad de 70 litros. El interior contaba con el confort de auténtico modelo premium con tablero y paneles tapizados en alcántara y cuatro butacas muy confortables. El equipamiento de confort contaba con gadgets tales como el reproductor de CDs, las butacas eléctricas o el climatizador automático, sistemas muy populares actualmente pero que en aquella época solo estaban disponibles en los vehículos de alta categoría. La insonorización era de primer nivel incluso a máxima velocidad y el confort de marcha era sobresaliente a pesar de no contar con suspensión neumática como su antecesor.

Vista trasera del Subaru SVX

Por el lado de la mecánica adoptaba el motor bóxer EG33 6 cilindros de 3.319cc con dos árboles de levas a la cabeza por bancada accionados por una única correa de distribución que comandaban las 24 válvulas. El impulsor adoptaba conductos de admisión de longitud variable, otra gran innovación para la época, volviéndose más grandes a bajos regímenes para garantizar un gran par motor y más cortos a partir de las 4.200 rpm para entregar mayor potencia. Como consecuencia se obtenían 230CV a 5.600rpm y 31,5kgm de torque a 4.800rpm. Cifras de gran rendimiento si tenemos en cuenta que en aquellos años el motor bóxer de 6 cilindros de un Porsche 911 (964) entregaba 250CV con 3.600cc arrojando una relación CV/litro casi idéntica al Subaru (69,4 vs 69,3). Dichos valores de potencia también estaban en línea con las versiones aspiradas de otros deportivos japoneses de la época como el Nissan 300ZX y el Mitsubishi 3000GT, aunque aquellos modelos también ofrecían versiones con doble turbocompresor capaces de alcanzar los 300 caballos.

Motor bóxer EG33 6 cilindros 3.3 litros

El motor solo se ofrecía asociado a una caja automática Aisin 4EAT de 4 relaciones que contaba con 3 modos de uso: económico, deportivo y manual. Todo eso se complementaba con un sofisticado y eficaz sistema de tracción integral con un diferencial central epicicloidal gestionado electrónicamente con embragues múltiples con un reparto de 35% en el eje delantero y 65% en el trasero, aunque en condiciones de poca adherencia era capaz de enviar el 100% del par a un solo eje, a su vez en el tren trasero se utilizaba un diferencial de acoplamiento viscoso que permitía enviar todo el par motor a la rueda con mayor agarre, una verdadera maravilla. Las suspensiones eran del tipo Mac Pherson con parrillas triangulares en el tren delantero y un esquema multilink con brazos paralelos y tensores en el eje trasero. Los frenos eran de discos ventilados en las 4 ruedas con sistema ABS.

Suspension Subaru SVX

La prensa fue muy elogiosa con el SVX, la revista Top Auto de España lo describió como un vehículo «super seguro» a alta velocidad, mientras que sus colegas de Parabrisas (Argentina) y Quattro Rodas (Brasil) comparaban el confort y la calidad con los Mercedes y BMW. En todos los casos destacaban que la tenida y la insonorización eran excelentes incluso a máxima velocidad.

Subaru SVX Cutaway

Lamentablemente el SVX se lanzó en la época del pleno auge de los deportivos japoneses, cuando aparecieron modelos icónicos como el Honda NSX, Toyota Supra o Nissan R34 y su destino principal fue el mercado americano donde los potenciales clientes no asimilaron del todo las características del coche. Si bien los 235Km/h y los 9,5s para alcanzar los 100Km/h eran buenas cifras por tratarse de un vehículo con caja automática, tracción integral y un elevado peso de 1.640kgs, estaban muy lejos de los valores de los Nissan 300ZX y Mitsubishi 3000GT. Los clientes también criticaron la falta de una caja manual en opción y que el manejo era demasiado suave para ser deportivo. Quizá por su elevado confort y calidad de rodadura podría haber sido considerado una alternativa a la coupé Mercedes-Benz 300CE (C124) pero esas características contrastaban con el diseño extrovertido y futurista del SVX, además de ser producido por un pequeño fabricante que por aquel entonces todavía era relacionado con vehículos de gama baja.

Lujoso interior en cuero

La conclusión es que el Subaru SVX no fue un producto acertado desde el punto de vista de marketing que conllevó a que las ventas fuesen moderadas totalizando unas 24.000 unidades producidas en sus 5 años de vida, de las cuales más de mitad se vendieron en los EEUU. Pero ello no quita que haya sido un producto de excelencia analizándolo desde el punto de vista técnico, un vehículo diferente con un concepto original y una ingeniería de vanguardia que le van a asegurar un merecido destino entre los automóviles de colección.

Vista 3/4 con detalle de las ventanas del SVX

Tuvieron que pasar muchos años para la marca volviera a ofrecer una coupé deportiva, el Subaru BRZ, pero curiosamente ese vehículo solo se ofrece con tracción en las ruedas traseras.

La coupé SVX y de la moderna BRZ

Textos: © Fabián Matías Rossi para TargaSport

Fotos: ©Unknown

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