¿Qué se asocia con Disney? Una película en familia, parques de diversiones o algún adulto gastando su sueldo en el nuevo Miniso. Autos … difícilmente, salvo que uno piense en la película Cars … pero no siempre fue así.
Sin embargo, los Opel Corsa Disney protagonizaron durante años uno de los espectáculos más sorprendentes que la compañía haya creado.

Prototipos con look de Opel
Cuando Disney necesitó un espectáculo diferente
A fines de los años ’90, Disneyland París atravesaba serios problemas financieros. La compañía tenía un compromiso con el gobierno francés: construir un segundo parque temático o sí o sí. No había margen para fracasar, ni tampoco presupuesto de sobra para intentarlo en grande.
El resultado fue Walt Disney Studios Park, una versión modesta que simulaba ser un estudio de cine real y que terminó siendo el parque con menor presupuesto en toda la historia de la marca.
Se pensó combinar la acción de las películas con el proceso de crearlas. El detrás de escena en ocasiones es más sorprendente que incluso si lo que uno vio habría sido real.
Con poco espacio para sorprender “a lo Disney”, necesitaban al menos un show que valga la pena visitar y compitiera de igual a igual con los espectáculos de acrobacias que Universal Studios ya ofrecía con éxito.
Necesitaban algo propio, y lo encontró en un terreno que hasta entonces casi no había tocado: los autos.
En 2002, coincidiendo con el décimo aniversario del resort, se estrenó «Moteurs… Action! Stunt Show Spectacular». Para diseñarlo, se convocó a dos referentes del rubro: el acróbata francés Rémy Julienne, el mismo que coreografió persecuciones para James Bond y The Italian Job, y al director Thierry Coup.

Moteurs… Action! Stunt Show Spectacular
El gigante norteamericano tenía un estigma instalado en el país, el de representar una especie de «invasión cultural», y apostar por algo con identidad francesa era ideal. Armaron un set inspirado en Villefranche-sur-Mer, un pueblo costero del sur de Francia. Se construyó un estadio apto para recibir 5000 personas, con una fórmula similar a los parques acuáticos como Mundo Marino.
La premisa, pensada para repetirse varias veces por día, era tan simple como efectiva: el público se sentaba en una tribuna fija frente a un «set de filmación» completamente ficticio, para que se pueda ver en vivo cómo se rodaba una persecución de película de alto presupuesto.
Un «director» y un «coordinador de stunts» hacían de presentadores, revelaban algunos secretos entre escena y escena, y cámaras propias del show transmitían la acción en una pantalla gigante.
Es ilógico filmar una película en medio de semejante lío logístico, y mucho menos hacerlo todos los días dentro de un estadio fijo, frente a miles de espectadores. Esa era, sin embargo, la apuesta de Disney: hacer creer en algo que, por definición, no debería ser real.
Los Opel Corsa Disney que engañaron a millones de espectadores
El show giraba en torno a un auto «héroe» original perseguido por una flota de autos Opel «villanos», los célebres Opel Corsa Disney, con choques, disparos, fuego y maniobras que a simple vista parecían imposibles…

El héroe original perseguido por una flota de autos Opel «villanos»
Lejos de ser ficticio, si bien la grabación era una fantasía, sus coches eran muy pero muy reales.
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Como todo buen mago, Disney en realidad encargó una flota de más de 40 unidades con apariencia de Opel Corsa Mk3 que en realidad no compartían casi nada con el modelo de serie.

Concepción al estilo auto de carreras
Los Opel Corsa Disney nacieron de una relación comercial larga entre Disney y General Motors, que arrancaba en 1982 en Epcot.
Para este proyecto se llamó al Centro Internacional de Desarrollo Técnico de Opel, en Rüsselsheim, Alemania, el encargado de diseñar el auto héroe (rojo) y las réplicas de los villanos, basadas en la estética del Corsa C con el restyling de 2004, en color Black Sapphire.
Al igual que las mascotas que saludan a los niños, eran meramente un disfraz.

Armado de la jaula
Mucho más que un Opel Corsa
Tenían un chasis tubular tipo «space frame» diseñado desde cero. De la producción original solo se reutilizaban algunas piezas exteriores: capó, paragolpes, puertas, techo y faros. Los laterales, la luneta y los vidrios traseros eran de acrílico.

Chasis reticulado al estilo «Dakar»
Gracias a este enfoque, los Opel Corsa Disney reducían su peso total a apenas 600 kilos.
Motores Hayabusa y prestaciones de superdeportivo
Y el motor tampoco tenía nada que ver con un Corsa, ni siquiera con un Astra … o un auto, incluso.
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En realidad, se trataba de motores de moto Suzuki Hayabusa, usados en dos generaciones distintas a lo largo de los años. La primera, de 1.299 cc y unos 155 CV; la segunda, incorporada en 2008, de 1.340 cc y alrededor de 172 CV.
Ese motor iba montado en posición central-trasera, justo detrás del piloto, con tracción trasera y un tanque de combustible de apenas 4 litros, que alcanzaba para 1 litro por función.

Motor de moto Suzuki
Con esa relación peso-potencia, el resultado no sorprende del todo: 0 a 100 km/h en unos 2 segundos.
Todo esto era estrictamente necesario para que ese mismo auto pudiera frenar en seco, girar sobre su propio eje y manejar en reversa a la misma velocidad que hacia adelante.
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Sistema de refrigeración reforzado
Para eso estaban los frenos de disco traseros dobles (uno por pedal, otro por freno de mano hidráulico tipo «fly-off», pensado justamente para cruzar el auto).
La suspensión coil-over con reglaje de todoterreno para absorber los saltos, las llantas Speedline Corse con gomas Goodyear, la jaula antivuelco de especificación rally y un sistema de extinción de incendios estilo NASCAR.
Como se eliminó el aire acondicionado para ahorrar peso, los pilotos manejaban con trajes ignífugos conectados a un sistema que bombeaba agua fría directo a la prenda, especialmente importante para soportar el calor extremo de Florida sin sufrir un golpe de calor.
También tiene unos cuantos lanzadores de pirotecnia para simular disparos a través de una botonera en el lado derecho del volante.

Cockpit al estilo competición
La transmisión más extraña jamás creada para un show
Acelerar y frenar no alcanzaba. Para las coreografías, los Opel Corsa Disney debían manejar en reversa con la misma agilidad que hacia adelante, algo que una caja de marcha atrás convencional hace mecánicamente imposible.
Desde Disney solicitaron a M&P Marrel-Pelin diseñar una caja secuencial a medida con cuatro cambios hacia adelante y cuatro hacia atrás a través de una selectora, conocida como «bump shift»: el piloto empujaba la palanca para subir de marcha hacia adelante y la tiraba para bajar.

Carcasa de caja «Disney» by M&P
Para activar el modo de reversa de alta velocidad, giraba la parte superior de esa misma palanca sobre su propio eje, lo que engranaba un inversor dentro de la caja. Una vez invertido el diferencial, el piloto tenía disponibles las mismas cuatro marchas secuenciales, pero yendo para atrás.
No hay registro de un número de patente concreto para este sistema, pero definitivamente era un diseño propietario, sin equivalente en ningún otro auto del mundo.
Los trucos que hacían posible la ilusión
Además del auto héroe y los villanos estándar, Disney construyó variantes específicas para necesidades puntuales de la coreografía.
En una de las escenas, el héroe saltaba marcha atrás sobre una fila de camiones. Al terminar, se mostraba algo que el público nunca sospechaba: en realidad había dos autos idénticos funcionando al mismo tiempo, sin que se notara la diferencia.
En uno de ellos, el piloto iba sentado mirando hacia donde avanzaba, manejando hacia adelante con total normalidad y visibilidad. Incluso usaba un traje especial que simulaba brazos saliendo de su espalda.
En otra escena, un chico del público recibía un control remoto y tras unos segundos de manejo «a distancia», terminaba perdiendo el control del auto.
La cabina (en apariencia) estaba vacía … pero al girar el auto había un piloto oculto, con el asiento y el volante atornillados al lateral, fuera de la vista del público.
También existía un auto villano cortado por la mitad detrás de las puertas delanteras para simular una explosión en medio de la persecución.
En el cierre final, uno de los héroes salta a través de una rampa en el medio de una explosión provocada por tuberías de propano líquido.

Foto del autor (aprox. 2012)
El éxito que conquistó París y Florida
Moteurs… Action! fue un éxito rotundo en París: más de 9 millones de espectadores en sus primeros años llevaron a Disney a replicarlo en Estados Unidos en 2005, bajo el nombre «Lights, Motors, Action! Extreme Stunt Show».
Para hacerle lugar, la compañía demolió buena parte del histórico «Studio Backlot Tour», incluyendo la Residential Street, donde estaban las fachadas de casas icónicas de la televisión, al menos para los norteamericanos.
En su lugar se construyó un estadio para 5.000 espectadores, con la secuencia reordenada y persecuciones en motos de agua, algo que París había descartado tras un accidente durante los ensayos.
Con el tiempo, sin embargo, el público fue perdiendo interés en el «detrás de escena» y empezó a demandar contenido ligado a franquicias reconocibles, algo que este show —completamente original, sin ninguna propiedad intelectual de Disney detrás— no podía ofrecer.
La versión de Florida dio su última función el 2 de abril de 2016: el terreno que ocupaba era exactamente el necesario para construir atracciones sobre Star Wars y Toy Story, anunciados un año antes.
La versión de París resistió un poco más, hasta el 13 de marzo de 2020, último día de funciones antes de que la pandemia obligara a cerrar todo el resort. Disney nunca volvió a abrirlo: las casi 50.000 m² que ocupaba terminaron integradas a la zona temática de los Avengers.
De toda esa flota de Opel Corsa Disney, al menos uno logró escapar a ese destino y hoy sigue activo, en manos de un pequeño espectáculo francés.
Textos: Lucas Marandola para TargaSport
Fotos: © Lucas Marandola, otras unknown
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